Trump: "Me encantaría ver a Irlanda unificada"

 

Por Theo Belok. 

Para un argentino resulta bastante difícil ser objetivo frente a una noticia tan sorprendente. Que el enemigo histórico de tu país, una potencia mundial legendaria, locomotora productiva y fábrica del mundo en su época dorada esté camino a desaparecer, genera sentimientos encontrados. Escribiré al respecto un editorial que titularé: "Reino Unido: la isla imperio que cambió el mundo".  

Pero ahora vamos a lo que sucedió esta semana: líderes nacionalistas firmaron un pacto para solicitar la desintegración del Reino Unido.

El acuerdo conjunto declaraba que "el tiempo de Westminster está llegando a su fin", en referencia al dominio del Parlamento británico sobre los diferentes países constituyentes.

La inédita cumbre en Cardiff donde Escocia, Gales e Irlanda del Norte se unieron para presionar por su autodeterminación y replantear el mapa europeo. Los líderes firmaron un memorando conjunto para exigir a Westminster el derecho legal a celebrar referendos de autodeterminación.

Los firmantes fueron el líder del SNP de Escocia, John Swinney, el líder del Plaid Cymru de Gales, Rhun ap Iorwerth, y la vicepresidenta del Sinn Féin, Michelle O'Neill, se firmó el 14 de septiembre.

Es un duro golpe al poder de una burocracia centralizada y globalista que esta destruyendo la identidad misma del Reino Unido. 

Aunque supuestamente el motivo del viaje se debía para jugar al golf, Donald Trump se tomó un tiempo antes de presentarse en su torneo para reunirse con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, en Dublín, un momento oportuno para dejar sus opiniones a la prensa.

Las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump desde su resort de golf en Irlanda —respaldando abiertamente una Irlanda unida— avivaron el debate mediático y político justo en la antesala de la cumbre, señalando indirectamente un guiño a favor de la desintegración del Reino Unido. Aquí vale aclarar, contra el Reino Unido globalista y multicultural que va directo al suicidio demográfico. 

Claro está, Trump aprovecha también para golpear a Londres debido a su poca voluntad para acompañar a su país en su aventura bélica contra Irán. 

También es posible que la visita sea una maniobra para atraer a los 31 millones de estadounidenses de ascendencia irlandesa antes de las elecciones de mitad de mandato.

El Brexit se trató de salir de la Unión Europea, una forma de retomar el control del flujo migratorio, pero gobiernos sucesivos han sido claramente woke y globalistas. Tenemos un musulmán gobernando Londres:  Sadiq Khan. Escocia, Gales e Irlanda no quieren terminar igual. 

Los soberanistas no queremos ver a ningún país europeo, ni occidental, gobernado por representantes de culturas tan distintas y distantes.  

La revuelta nacionalista es un nuevo golpe contra el globalismo y el multiculturalismo. Los analistas políticamente correctos no admitirán este punto, desviarán la atención diciendo que se trata de un mero deseo de volver a la Unión Europea. 

Un ejemplo que traigo a continuación es la muestra del clima que se vive allí y los fundamentos por la que esto sucede. 

Un pequeño pueblo inglés ha votado a favor de separarse del Reino Unido como protesta simbólica contra los planes del gobierno de alojar a hasta 1.200 solicitantes de asilo en una base militar cercana. Los residentes de Piddington, localidad con una población de unos 350 habitantes.

Por otro lado las mujeres se suman al movimiento antinmigración del Reino Unido bajo el nombre: Pink Ladies (ver). Todo un ejemplo para el resto de Europa.

Los avances soberanistas sobre los enemigos de Occidente son cada vez más notables. 

El futuro no pertenece a los globalistas, el futuro pertenece a los patriotas.



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